Este gran proyecto ético de la ilustración, que, como afirma José Antonio Marina, es aún la educación pública, se aleja con cada nueva medida, de la confianza de las familias, de la implicación de la sociedad y de la vocación del docente como mentor de los jóvenes. En este sentido, la educación pública, principal motor del bienestar social de toda democracia, está siendo seriamente amenazada.

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